Sólo Un Mal Sueño: Algo verde, de Fredric Brown

Mientras que, en la inmensa mayoría de los casos, la cruda y concreta realidad termina por imponerse sobre cualquier fantasía, también es cierto que esa misma realidad está impregnada y construida con símbolos tan imaginarios como la más alocada fantasía nunca creada. La puja, entonces, entre esos dos polos, suele resultar en un empate, o en un pírrico triunfo. tan contaminado y mezclado con ambos bandos, que no termina de saberSe cuál fue el ganador y cuál el perdedor. A veces ambos, a veces ninguno. Pero parece indudable que no hay chances de triunfo en la realidad efectiva sin -por lo menos- una pizca de imaginería, de ficción tan articuladora como salvadora. La improbable materia onírica que le da alas al tesón, a la esperanza y, por qué no, a la vida misma. Todo eso es posible encontrrlo en la historia de nuestro McGarry y su fiel Dorothy.
Fredric Brown nació en Cincinnati, Ohio, EEUU, un 29 de octubre de 1906. Muy prolífico escritor de ciencia ficción y misterio, sus cuentos se caracterizan por contener grandes dosis de humor y finales sorprendentes. Es también conocido por ser uno de los escritores más audaces a la hora de hacer experimentaciones narrativas en ficción de género. Aunque no fue un escritor especialmente popular en vida, la obra de Brown ha generado un considerable culto que continúa medio siglo después de que realizara su último escrito. Sus obras se reimprimen periódicamente y tiene varias páginas de fanes en Internet tanto en EE. UU. como en Europa, en donde se han hecho varias adaptaciones de sus escritos. Como muchos otros escritores de pulp escribía febrilmente para pagar sus facturas. Corrector de pruebas de imprenta de profesión, solo pudo dedicar 14 años de su vida como escritor a tiempo completo. Gran bebedor, también, puede que haya afectado su magra prosperidad. Lector omnívoro, con intereses que iban más allá de la mayoría de los escritores pulp, se casó dos veces y tuvo dos hijos. Su primer relato de ciencia ficción fue "Aún no es el fin" (Not yet the end) publicado en 1941 en una edición de verano de Captain Future. Muchas de sus historias son cuentos ultracortos de 1 a 3 páginas, con argumentos ingeniosos y finales sorprendentes. Probablemente su cuento más famoso es Arena (1944) por haber sido adaptado en un episodio de Star Trek. Las historias de misterio de Brown están bien dentro de los estándares de la literatura pulp. En 1947 publica su primera novela policíaca, The Fabulois Clipjoint, ("La trampa fabulosa", también conocida como "El fabuloso cabaret"). Esta será la novela favorita del autor y por la cual ganó en 1948 el Premio Edgar Allan Poe a la mejor obra de narrativa criminal. La obra de Brown nunca tuvo la masividad que sus arcas necesitaban. Considerado como un un «escritor de escritores», siempre estuvo mejor conceptuado por sus compañeros de profesión que por el público en general. Su cuento Arena (1944) fue seleccionado por sus compañeros como una de las 20 mejores historias de ciencia ficción jamás escritas. Su cuento Los Ondulantes (The Waveries) (1954) fue descrito por Philip K. Dick como «una de las historias de ciencia ficción más influyentes que se haya escrito jamás». Ayn Rand también alabó a Brown en su "Romantic Manifesto". El autor de pulps Mickey Spillane, por su parte, declaró que Fredric Brown era su escritor favorito de todos los tiempos. Brown falleció a causa de un enfisema pulmonar en Tucson, Arizona, el 11 de marzo de 1972. La historia de hoy, "Algo verde", fue publicada por vez primera en 1951.

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