Sólo Un Mal Sueño: La coartada perfecta, de Patricia Highsmith
Y una vez más, el amor. O tal vez debamos decir "el Amor", así, con mayúsculas, para nombrar a esa fuerza tan extraña como intensa, capaz de incitarnos a las aventuras más audaces, temerarias, gloriosas, sublimes, horribles, demoníacas, criminales. Esa energía ancestral que nunca sabemos de dónde proviene, pero que nos convence de que nos lleva hacia lo más alto y celestial y que, en total concurso con unestras propias capacidades -¿o INcapacidades?-, tantas veces resulta en el desastre más completo, en la frustración más inicua, o en una triste y burda ferocidad.
Algo de eso, algo de todo eso, puede estar pasando en la historia que traemos hoy...
Patricia Highsmith (Mary Patricia Plangman, Fort Worth, Texas, 19 de enero de 1921 - Locarno, Suiza, 4 de febrero de 1995) fue una novelista estadounidense famosa por sus obras de suspense.
En 1924 su madre contrajo matrimonio con Stanley Highsmith, del que Patricia tomó el apellido. En 1927 se marchó a vivir a Nueva York con ellos, donde trabajaban como diseñadores gráficos. Patricia mantuvo siempre una relación complicada con ellos. Según confesaba, su madre intentó abortar bebiendo aguarrás durante su embarazo.
Fue una lectora voraz, interesada en obras relacionadas con la culpa, la mentira y el crimen, que más adelante fueron temas centrales en su obra. Se graduó en 1942 en el Barnard College, donde estudió literatura inglesa, latín y griego.
En 1943 empezó a trabajar para la editorial Fawcett haciendo sinopsis de cómics y en esa época descubre su homosexualidad, tema que tratará más adelante cuando en 1952 aparezca bajo el pseudónimo de Claire Morgan su novela El precio de la sal.] Trata de la problemática historia de amor entre dos mujeres, con un final feliz insólito para la época. Unas tres décadas después la reimprimió con el título de Carol y descubriendo que era ella la verdadera autora, revelando en su epílogo las comprensibles razones del anonimato inicial. Finalizaba con estas palabras: «Me alegra pensar que este libro le dio a miles de personas solitarias y asustadas algo en que apoyarse».
Publicó su primer cuento a los 24 años en la revista Harper's Bazaar. En 1950 publica su primera novela, Extraños en un tren, por la que saltó a la fama un año después con la adaptación al cine de Alfred Hitchcock.
El pesimismo de sus historias, su exclusión de todo sentimentalismo y la crueldad materialista de sus análisis éticos fueron mal acogidos en Estados Unidos, pero no en Europa, y como sus ideas políticas de sesgo comunista contrariaban a la forma de vida americana, abandonó EUA y se trasladó para siempre a Europa en 1963. Residió en East Anglia (Reino Unido) y en Francia, y sus últimos años los pasó en Tegna, al oeste de Locarno (Suiza), donde falleció.
Según cuenta su biografía, Beautiful Shadow, su vida personal era problemática, en parte por su alcoholismo; nunca tuvo una relación sentimental que durase más que unos pocos años, ni siquiera con la también novelista Marijane Meaker. Prefería la compañía de sus muchos gatos y caracoles y una vez dijo: «Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con la gente».
Escribió más de 30 libros entre novelas, ocho colecciones de cuentos, entre los que destacan los Little Tales of Misogyny (Cuentos misóginos), Crímenes bestiales y los Tales of Natural and Unnatural Catastrophes (Catástrofes, 1987), ensayos y otros textos.
Una estancia en Europa le inspiró el personaje del amoral Tom Ripley, cuya primera aparición data de 1955 con El talento de Mr. Ripley, escrita tras el primer viaje de la escritora al Viejo Continente, sufragado con los derechos cinematográficos de su primera novela, la ya citada Extraños en un tren.
Con esta primera novela de la serie, obtuvo el Gran premio de la literatura policíaca y estuvo nominada al Premio Edgar a la mejor novela, y ha sido adaptada al cine en dos ocasiones y convertida también en serie de televisión.
Autora de relatos cortos y ensayos, Highsmith fue fundamentalmente conocida por sus novelas de suspense psicológico y policiacas. A lo largo de su carrera recibió premios como el O. Henry o el Silver Dagger, quedando en varias ocasiones como finalista del Edgar.
La historia que trajimos hoy, La coartada perfecta, se publicó en 1956 bajo el título de The perfect alibi.

Comentarios
Publicar un comentario